lunes, marzo 16, 2009




El mundo cambia de color



Para las personas que son de países tropicales (como yo), donde solo se conocen dos estaciones del año (la caliente y la menos caliente), el pasar un año en un país continental, donde se puede apreciar cada estación del año claramente diferenciada de las demás, es todo un acontecimiento...

Llegue a España en octubre 2008, cuando el frío apenas estaba empezando, todas las personas con las que compartía estaban de acuerdo en que era solo una "brisita" lo que estaba haciendo, pero yo sentía como el frío me penetraba los huesos. 

Los días fueron pasando y las temperaturas bajando. Así como aumentaba el frío (o disminuía el calor), también aumentaba la cantidad de ropa que utilizaban las personas. En un principio  a penas usaban un abrigo o una bufanda, e incluso habías unos "bárbaros" que se vestían como si estuviésemos en verano todavía. Mientras yo andaba envuelto "como un anduyo". 

Conforme a como entraba el invierno, la vestimenta de las personas iba poniendose más gruesa y abundante, hasta llegar al punto de que solo se les podía ver los ojos (siempre que no estuvieran usando lentes).

Comentaba con un amigo, que la gente aquí se viste como terroristas o como los SWAT, con pasamontañas y todo.

Otra cosa interesante es que a pesar de la gran cantidad de personas que se supone viven en esta ciudad (Madrid), no se veían muchas personas en las calles (solo en las plazas más populares; Plaza España, Puerta del Sol, etc. ) y claro, es entendible por el friiio que hace.

Los negocios, aun estando abiertos, parecen estar cerrados, y la gente es tan fria como el ambiente. 

Como dicen aquí, siempre andan con una cara de "mala leche" (mal humor) que mejor no decir nada. 

Eso de saludar y entablar una convesación con la persona sentada justo al lado mio en el autobus o en el metro, ni pensarlo, te miran como si estuvieras borracho o medio loco. A no ser que sea un latino (principalmente si es dominicano).

Vi la nieve por primera vez a finales de noviembre, y fue apenas un poquito, pero la ilusión era bastante grande y qué decir de la emoción, tanto así que no sentí el frío, inicialmente. Luego que pasó la fiebre, quedó el frío (bastante frío por cierto).
 
De ahí en adelante, ver nieve se convirtió en el pan nuestro de cada día, principalmente entre mediados de diciembre  y finales de enero. Hasta tuve la oportunidad de hacer mi propio muñeco de nieve...

Ahora que el invierno ha pasado y llega la primavera, puedo ver la luz, literalmente; puedo ver y sentir el sol, nótese el "sentir", pues durante el invierno se ve el sol, pero es como una foto en el cielo, no se siente y apenas da luz.

Y así como por arte de magia, aparecen las personas, los comercios sacan las sillas a las aceras y calles, ya puedes ver algo más que lo ojos a la persona con la que hablas; la ropa es menos y más corta, incluso parecen más animadas y con caras de "buen royo" (buen humor)  y lo más importante, no tengo que usar 1oo libras de ropa. Casi me siento como en casa, sin las penurias de esperar una OMSA por 2 horas o tener que ir "apretujado" en una voladora. 

Vamos a ver que tan interesante se pone el panorama en los próximos días...


1 comentario:

  1. Hey mi hermano se la comio... jajaj es cierto todo lo que dices, y mas por la foto jejej te pasaste...

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